¿Qué pasa realmente en las horas previas a subir al podio? Jess Hull nos comparte los pequeños detalles cotidianos que construyen el éxito todos los días.
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Todos queremos levantarnos y tener un día exitoso, aprovechando al máximo lo que nos depare la jornada. Pocas personas convirtieron esto en un arte como Jess Hull.

La especialista australiana en mediofondo subió a los podios más importantes del atletismo mundial: Juegos Olímpicos, Campeonatos Mundiales y Juegos de la Mancomunidad (Commonwealth Games). Con nueve medallas acumuladas, incontables récords nacionales y un récord mundial en los 2.000 metros (además de ubicarse como la quinta mujer más rápida de la historia en los 1.500 metros), en los papeles su carrera parece una película de momentos destacados.

Pero la propia Jess te diría que los momentos de gloria no son donde se hace el verdadero trabajo. Lo que pone en marcha un rendimiento pico se decide mucho antes de pisar la línea de largada. Son momentos simples y cotidianos, como preparar el café despacio cada mañana mientras el día toma forma, o ponerse protector solar religiosamente todos los días. Ninguno de estos hábitos depende de su estado de ánimo ni de sus horarios, y ahí está el punto. La primera lección de su rutina es la más simple: construir uno o dos rituales no negociables y dejar que sostengan todo lo demás.

Gran parte de su consistencia se basa en la prevención, donde el descanso juega un rol clave. "El sueño es algo sobre lo que trato de no pensar demasiado, pero al mismo tiempo busco darme la mejor oportunidad posible para optimizarlo", explica. Jess se reserva un tiempo para "desconectarse" cada noche, dándose cerca de una hora para bajar revoluciones, incluyendo de 20 a 30 minutos de movilidad o yoga liviano. Esto la ayuda a dormirse más rápido y a levantarse mejor al día siguiente.

Con la kinesiología y los masajes pasa lo mismo, haya dolor o no:

"Veo a la kinesiología y a la masoterapia como prácticas de recuperación preventiva. Soy una atleta muy sana, y eso se debe a que hago todas estas pequeñas cosas de forma constante para evitar problemas mayores".

Con el tiempo, las cosas cambian. Incluso en su doceavo año como atleta profesional, Jess sigue ajustando sus prácticas de mindfulness y visualización. Hoy descubre que su cuerpo responde bien a cosas que antes creía insoportables, como los baños de hielo. Para ella, la lección principal es aprender a escuchar al cuerpo: el mayor indicador de éxito que todos deberíamos tener en cuenta. En palabras de Jess, "el cuerpo te va a decir qué necesita en mayor o menor medida".

jess hull with sleep data

En ese nivel de autoconocimiento, Jess encuentra nuevos caminos para seguir progresando. Lo que cambió con los años no fue su ética de trabajo, sino su comprensión de los resultados del entrenamiento y el porqué detrás de cada sesión.

"Ahora entiendo en profundidad el motivo de cada entrenamiento, y creo que ejecuto todo el bloque mucho mejor sabiendo cómo encararlo con la intención adecuada. Me volví más eficiente con mi tiempo, entrenando con un propósito claro dentro de las zonas indicadas, en lugar de simplemente 'cumplir' y marcar el casillero".

No todas las sesiones salen según lo planeado, y ella es muy sincera al respecto. Esas mañanas en las que no tiene ganas de atarse las zapatillas, la rutina —y no la fuerza de voluntad— es lo que la saca por la puerta. Su entorno está construido tan minuciosamente a su alrededor que presentarse a entrenar casi no requiere tomar una decisión.

"Logré armar un entorno de entrenamiento diario con todo lo que necesito en cualquier parte del mundo", cuenta, "así que incluso los días en que estoy más cansada, puedo apoyarme en mi rutina y en mi equipo para sacarlo adelante". Entender por qué existe un hábito es lo que permite sostenerlo en los días más difíciles.

Jess insiste en que el alto rendimiento no es algo dado, ni siquiera para la élite: "Todos tenemos días en los que se siente un poco más duro de lo que quisiéramos". Su consejo para cualquiera que intente dar lo mejor de sí, sea deportista o no, es desafiantemente simple: veinte minutos al día que no le pertenezcan a nadie más. Puede ser antes de que la casa se despierte, en el descanso del almuerzo o durante la corrida misma. "Hacé algo por vos que no te agote la batería", recomienda.

jess hull with pace 4 neon yellow

Nada de esto es extravagante, y Jess es la primera en admitirlo.
"Se trata simplemente de hacer bien las pequeñas cosas durante mucho tiempo. A veces hay una gratificación diferida por el trabajo invertido, pero cuando ves que todo se va construyendo de a poco, te ayuda a seguir presentándote por vos mismo, cada día".

Jess entrena y se recupera con el COROS PACE 4, y suma el Pulsómetro COROS para sus entrenamientos más intensos. Estas herramientas están diseñadas para respaldar en la misma medida tanto las sesiones que salen en las noticias como los hábitos silenciosos que no ve nadie. Porque para Jess Hull, los días que no se fotografían son los que realmente cuentan, y lo mismo aplica para cualquiera que busque sacar su mejor versión día a día.